domingo, 17 de junio de 2012

Bloqueo continental a Gran Bretaña por Napoleón

  


El Bloqueo Continental, fue uno de los vértices en la política exterior de Napoleón en su intento de asfixiar la economía británica. Napoleón era un genio militar, sin embargo, falto de recursos y de personal cualificado, fue imposible hacer frente a la Royal Navy. Los planes para ello se frustraron definitivamente con la Batalla de Trafalgar, en 1805. Como resultado de la Revolución industrial, Gran Bretaña fue una potencia emergente en Europa en fabricación manufacturera, y era por ello vulnerable a un embargo comercial.


En noviembre de 1806, tras haber vencido a los ejércitos agresores y logrado ventajosas alianzas con todas las mayores potencias de la Europa Continental, Napoleón publicó el Decreto de Berlín, prohibiendo a sus aliados y al resto de naciones conquistadas comerciar con el Reino Unido. En 1807, trató de fortalecer este bloqueo en un esfuerzo de destruir el comercio inglés publicando el Decreto de Milán.

En último término, el embargo fue un fracaso, aun cuando Inglaterra estuvo a punto de sucumbir a la terrible presión económica, pero la exclusividad napoleónica sobre los puertos no podía detener a los británicos. Inglaterra, por medio de las "Órdenes en Consejo" de 1807, prohibieron a sus socios comerciales el comercio con Francia. El Congreso de los Estados Unidos decretó el Acta de Embargo de 1807, por el que los puertos americanos quedaban cerrados al comercio británico, y estos hechos les condujeron a la guerra con Gran Bretaña en 1812.

Portugal fue el único país europeo que rehusó abiertamente unirse al Bloqueo Continental. Tras el Tratado de julio de 1807, y después de múltiples instancias a entrar en razón quedadas sin respuesta, Napoleón trató de capturar a la flota portuguesa, así como ocupar los puertos portugueses y expulsar a los ingleses de suelo portugués. La reinante casa de Braganza no dudó en abandonar a su pueblo huyendo a Brasil escoltada por la Royal Navy. Aun así el proyecto napoleónico fracasó. La población portuguesa bullía en revueltas contra los invasores franceses, y el ejército británico de Wellington intervino, dando inicio a la Guerra Peninsular en 1808.

De hecho, falto del tiempo necesario a su éxito, el Bloqueo Continental causó a la larga más daños colaterales a las naciones del Gran Imperio de lo que hizo en Gran Bretaña, generando un descontento popular. Rusia, en particular, no podía soportar más el embargo, y en 1812 reabrió el comercio con Inglaterra. Tras la amenaza de una agresión rusa a Polonia, aliada de Francia, Napoleón se ve en la necesidad de intervenir y prepara la Grande Armée, una fuerza de más de medio millón de hombres de todas partes de Europa, y con este "Ejército de las Naciones" parte hacia Rusia.
ALEX ARGOLLO

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